En alguna gran avenida, de alguna gran ciudad latinoamericana, alguien espera para cruzar.
Plantado al borde de la acera, ante la ráfaga incesante de automóviles,
el peatón espera diez minutos, veinte minutos, una hora.
Entonces vuelve la cabeza y ve que hay un hombre recostado en la pared, fumando.
Y le pregunta:
- Oiga: ¿cómo hago para pasar al otro lado?
- No sé, yo nací en éste.
(Eduardo Galeano, Patas Arriba) |